En el mundo de la Alta Joyería, aunque la gargantilla y el collar parezcan similares a
simple vista, la realidad técnica, funcional y simbólica que los separa es fundamental.
Entender estas diferencias es esencial, no solo para el coleccionista o el aficionado,
sino para todo aquel que trabaja o estudia en un taller de joyería, donde cada milímetro
y cada curva cuenta una historia propia.
Introducción: un viaje entre dos joyas icónicas
La fascinación humana por adornar el cuello es una constante que atraviesa milenios,
desde los collares protectores de las civilizaciones antiguas hasta las piezas actuales
que desafían el arte. Nuestro cuello es el lienzo perfecto donde la joyería no solo
embellece, sino que también comunica estatus, identidad y devoción.
“No toda joya que rodea el cuello es igual: la técnica, el diseño y la intención
transforman el metal en identidad.”
Breve historia: Del símbolo al accesorio
Al profundizar en el origen de las gargantillas y los collares tenemos que remontarnos a
tiempos de civilizaciones antiguas, en las que esto era mucho más que un accesorio.
En sus inicios esos elementos preciados de la joyería tenían un significado profundo a
nivel social y espiritual.
Los orígenes de las gargantillas y los collares
En las primeras civilizaciones, la función de estas piezas iba mucho más allá de lo
estético. En el Antiguo Egipto, Mesopotamia, Grecia y Roma, las gargantillas (que se
ajustan al cuello) se asociaban con el estatus social, el poder o la protección espiritual,
a menudo hechas de oro masivo o incrustadas con piedras preciosas.
Por su parte, los collares se usaban como amuletos o elementos ceremoniales,
elaborados con materiales que iban desde conchas y huesos, hasta oro martillado y
gemas semipreciosas.
A lo largo de la historia, ambos evolucionaron. En el Renacimiento y, sobre todo, en la
opulenta Era Victoriana, la gargantilla se popularizó como símbolo de recatada
elegancia (chokers de terciopelo o perlas), mientras que el collar se diversificó en
longitudes y estilos, marcando el inicio de su uso como un accesorio de moda más
versátil.
Evolución técnica y estilística
La sofisticación de estas joyas ha estado directamente ligada a los avances en las
técnicas de fabricación de joyería. La introducción de habilidades como el engaste
preciso, el repujado, la filigrana y el granulado permitió a los joyeros crear piezas de una
complejidad nunca antes vista.
Los avances en metalurgia y el surgimiento de los primeros talleres de joyería fueron
catalizadores, impulsando la producción de piezas únicas y personalizadas.
Estos espacios se convirtieron en centros de innovación, adoptando influencias de
movimientos artísticos como el Art Nouveau, con sus líneas orgánicas, hasta el diseño
moderno, centrado en la geometría pura.
Diferencias entre Gargantilla y Collar: Más allá del largo
Para un profesional de la joyería, la diferencia principal reside en el lenguaje técnico y la
intencionalidad del diseño:
Definición técnica
La gargantilla es una pieza de ajuste. Puede ser rígida (tipo torc) o flexible (cadena
corta), y se fabrica en metales preciosos (oro, plata), acero o materiales mixtos. El
collar es una pieza más larga y versátil, clasificada según su extensión en tipos como
Princess (45 cm), Matinée (55 cm) u Ópera (75 cm o más).
Funcionalidad y percepción estética
●La Gargantilla resalta la base del cuello y la clavícula, proporcionando un foco
visual que aporta sofisticación y equilibrio, siendo ideal para escotes abiertos o
un estilo minimalista y depurado.
●El Collar ofrece mayor versatilidad y protagonismo, permitiendo el uso de
colgantes más pesados o combinaciones multicapa, creando un punto focal en
el pecho.
En el diseño profesional de joyas, conocer estas proporciones es crucial. Influye
directamente en la ergonomía de la pieza, la composición estética final y el movimiento
que tendrá al ser utilizada.
Técnicas de fabricación
Las exigencias técnicas para cada pieza varían considerablemente, lo que todo
aspirante a joyero debe dominar:
- Para Gargantillas: La clave está en la precisión del ajuste del diámetro y la
comodidad del cierre, ya que el contacto con la piel es constante. - Para Collares: Se debe asegurar el equilibrio de peso y la simetría de la caída.
Esto implica dominar la tensión de la cadena, el engaste de colgantes grandes y
el cálculo de la resistencia del hilo metálico.
En un taller de joyería, herramientas como calibradores, pinzas de presión, sopletes,
piezas de martillo electrónicas y las lupas de aumento para engaste son esenciales
para lograr la perfección en ambos casos.
Significado simbólico y cultural de cada pieza
El simbolismo también separa a estas dos joyas:
●Gargantillas: Su ajuste ceñido al cuello a menudo simboliza unión, protección o
poder. Remiten a un control o conexión más íntima y espiritual, como se ve en
las gargantillas de protección de algunas culturas tribales africanas o los
chokers de perlas victorianos que simbolizaban recato y estatus.
●Collares: Representan apertura, abundancia y comunicación. Al extenderse
hacia el pecho, se asocian a la expresión emocional, la libertad y, en la
antigüedad, servían para exhibir la riqueza, como los collares precolombinos en
oro martillado.
La joyería moderna reinterpreta estos símbolos, adoptando diseños inclusivos,
sostenibles y experimentales que fusionan la tradición con la modernidad.
Innovación y tendencias actuales en Gargantillas y
Collares
El mercado español de joyería está en constante evolución, impulsado por la innovación
y la sostenibilidad. Algunas tendencias 2025 – 2026 son:
- Minimalismo escultórico: Gargantillas rígidas con formas orgánicas y líneas
limpias que parecen pequeñas esculturas. - Geometría modular: Collares con eslabones intercambiables o piezas modulares
que el cliente puede personalizar. - Enfoque en sostenibilidad: Uso de metales reciclados y gemas de origen ético,
alineado con el auge del “slow jewelry” (diseño responsable y producción ética).
Uso de tecnologías híbridas
Los talleres de joyería actuales fusionan la orfebrería tradicional con la tecnología. El
Modelado Digital CAD/CAM y la Impresión 3D en cera permiten prototipar partes de las
gargantillas y collares de complejas simetrías con una precisión inigualable. Esta fusión
garantiza que los talleres de joyería se mantengan a la vanguardia, combinando el
saber orfebre de siglos con la eficiencia tecnológica del siglo XXI.
Conclusión: Dos joyas, una misma pasión
Nuestro recorrido a través de la historia y la técnica demuestra que las gargantillas y los
collares, aunque distintos en forma y longitud, están unidos por una misma capacidad:
la de contar historias. Ambas piezas reflejan la identidad de quien las lleva, la riqueza
de una cultura y la maestría de un oficio.
Estudiar sus diferencias no es solo una lección de estilo, sino un conocimiento
fundamental en el arte de la orfebrería.
“En un taller de Alta Joyería, cada gargantilla y collar no solo adorna, sino que encarna
la dedicación de quien aprende, diseña y crea. Dos joyas, una historia… la tuya.”


